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Tomando un curso digital gratuito

O free, o algo así Ni bien puse un pie dentro de la plataforma, al mismísimo segundo de abrir la interfaz, el mentor del entrenamiento indica que es requisito para continuar con este "curso gratuito", adquirir un dominio o subdominio de su portal, [pues] " sin este requisito no se puede vivir una genial experiencia " , y muy considerados ellos, han dispuesto "una oferta especial para todos los participantes de este MOOC*, oferta única e imposible de dejarla pasar" , eso mismo nos sigue diciendo. Pero yo, no obstante dicha arenga, trato de ajustarme al término estrictamente semántico de GRATUITO, o como suelen llamarlo exóticamente en estos foros, y solo con el único objetivo de sonar cool , también se los denomina como, " FREE ". En consecuencia, busco en todo el espectro de la "red" un proveedor, o en específico, un hospedero ajeno a esta plataforma que en "verdacito" me brinde ese hospicio y abrigo, aunque el sit...

Seguiré estando sin conseguir un trabajo...

Mientras no consiga tener una buena, noble y ancestral "vara o bara", o como sea que se llame

Para acceder a cualquier trabajo, ya no solo en el ámbito público, sino también en el privado lo que más prima son las personas influyentes que uno tiene, o quién o quiénes refrendan tal postulación. Para estas tierras este tipo de gesta se suele llamar algo así como, “tener vara”. Creo que convendría dada la importancia de este hecho, renombrarla como "BARA".

Si no dispones de este pre requisito, pues ¡olvídate! No hay modo ni manera de acceder a lo que se busca si careces de este primordial y único requisito. Se constituye como un elemento básico e indispensable que todo buen ciudadano debe de tener.

Al parecer está "muy buena, noble y ejemplar práctica" no es invento de estas tierras, es un hábito muy ecuménico, y quizás se remonta al mismísimo inicio de la creación. De hecho, en las viejas escrituras se atestigua que hay personajes y hasta pueblos enteros que son los favoritos de ciertas deidades.

Un hecho singular cuenta una vieja historia que narra acerca del rey Luis …  la verdad no sé qué número arábigo o romano asignarle a su nombre, tal vez fue el XIV, XVI o quizás fue Luis 999.5/2 en fin, el hecho es que uno de estos reyes tenía que escoger a 20 individuos de un total de varios cientos de postulantes, para acceder a cubrir las vacantes para poquísimos puestos de la guardia real. Y bueno como debe ser y corresponde cada postulante presentaba una especie de curriculum vitae (C.V), en el cual se daba a conocer ligeramente sus cualidades para tal fin, pero lo más importante de este documento es quiénes o quién estaban avalando y apoyando a dicho postulante. De esta manera algunos miembros de la corte real, ciertos condes, condesas, barones, vizcondes, marqueses. De hecho, hasta su consorte, la reina y corregente refrendaba y avalaba a algunos de ellos. Lo hacían también los herederos al trono, es decir los mismísimos príncipes. De manera que el "peso" del nombre que acompañaba tal documentito era muy valorado.

Parece como si estuviera describiendo nuestra realidad actual, lo único que cambian son los nombres y títulos de los actores y los contextos, pero en general la historia es la misma. Ahora claro, se utilizan denominaciones más elegantes y cool. Lo cierto es que, para acceder a cierto puesto o trabajito desde el nivel más bajito hasta el más encumbrado hay que tener una varita o una “baraza”, en fin,

Al parecer dicho rey tuvo un mal sueño, o comió algo que le cayó fatal, pues de pronto tuvo un arranque de sabiduría, y cansado de este tipo de manejos, pidió a su edecán o como sea que se llame este ayayero, que le explique, por qué en la lista había unos pocos individuos que no acreditaban ninguna recomendación o soporte. Y pues le dijeron que aquellos “no eran los recomendados de nadie”.

Entonces ordenó que los primeros en ser contratados serían estas personas que nadie absolutamente nadie los había recomendado.

De manera que, dado a mi "estado sabático" que con el tiempo se a tomado ya en permanente y al parecer de duración indefinida, y al no contar con una “mini  varita" o una buena "bara hecha y derecha”, proseguire en este estatus de “patear latas”, hasta que aparezca cierto Luis XVIX-34555 para que me dé su aval o me refrende, para conseguir alguna "chambita".

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