Atila, aquel que cabalgaba montado sobre un formidable équido llamado Othar y que, tras su paso por estepas o pueblos, "donde ponía sus patas no volvía a brotar hierba". Así las instituciones estatales se encargan del exterminio masivo de las esperanzas y sueños de acceso a servicios básicos de todos los ciudadanos.
Propongo cambiar todas las sedes de las entidades públicas a los parajes más inhóspitos y extremos que el país pueda disponer.
- El desierto más árido de alguna franja costera, cuyas temperaturas a la sombra superan el umbral de cualquier registro barométrico.
- La más elevada montaña donde los grados de hipoxia, nos haga creer que estamos tocando el cielo.
- Los arenales más áridos y secos, cuyas temperaturas sean un remedo del infierno.
- A la jungla más tupida, donde los más famélicos depredadores están al acecho todo el tiempo y, ante cualquier mínimo movimiento de sus presas, estas son devoradas como bocadillos antes de su cena.
Y no como medio represivo, -no lo permita Dios ni hablar- ante: su exuberante e ilimitado bajo profesionalismo, por su infinita capacidad para general trabas y burocracia e ineficiencia sino, para desarrollar mecanismos de eficiencia, productividad, esfuerzo, integridad, adaptación, flexibilidad y empatía en su todo su ser, a través de un proceso que llamaría “Gene acoplamiento ambiental."*
Y es que, estas instituciones siempre se ubican o buscan estar en zonas exclusivas de la ciudad. En los distritos más cool, jamás los encontrarás allí donde precisamente se les necesita. Un barrio marginal, un cerro periférico. Pues si a estos lugares no llega ni cristo, menos sus zapatos pondrán un pie en dichos parajes, se pueden empolvar.
Creo que su performance está seriamente afectada, por el lugar mismo donde actualmente se ubican, sus amplias oficinas climatizadas, mobiliario ergonómico, recreación y ambiente distendido. Todo esto les está jugando una mala pasada.
Necesitamos que se desarrollen en ambientes más adecuados, los mismos que les suministren elementos para un efectivo y proactivo trabajo.
Y sólo estos extremos ambientes pueden proveer escenarios inspiradores y reveladores que, mediante cualquier otro, nunca se podrá alcanzar.
- Los ratones canguros que viven en los desiertos más áridos del mundo, les enseñaran a resolver el problema de los equilibrios acuosos de vivir toda la vida sin agua.
- EL escarabajo rojo descortezador puede soportar, menos de 58 grados centígrados bajo cero y, ni qué decir de su larvas, y los 150 grados bajo cero donde veranean. Estos encantos, les proveerá una visión de cómo ayudar aquellos que luchan a diario por tener un techo.
- Y de nuevo nos sorprende gratamente otro pequeño roedor de orejas de hoja amarilla viviendo sosegadamente a alturas de 6739 metros sobre el nivel del mar, estos fácilmente servirán a modo de acicate, para que en verdad se ocupen de las necesidades de los ciudadanos que viven en las punas más olvidadas.
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* Pseudo teoría a desarrollar por el autor en un próximo post ... bueno, eso ha prometido!!
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