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Honor y gloria a los craqueos

¡Obtenga software auténtico! Es el anuncio a manera de cintillo emergente que aparece en  la pantalla de mi PC, cada vez que doy inicio a cualquier aplicación de la suite ofimática, en cuyo fondo del color amarillo ocre, resalta ese texto. Esta advertencia se aloja en la parte superior o en el encabezado de la ventana gráfica, en específico, debajo de los cintillos de opciones de las aplicaciones, y se extiende de extremo a extremo. O aquel otro, que se planta en pleno centro de la pantalla invadiendo toda esta, y en ambos casos, me exhorta a obtener alguna licencia para su uso. Y pues como debe ser y también como corresponde, pincho en la pestaña de enviar al tacho a todas estas advertencias, no obstante, sé que nuevamente estarán allí día tras día hasta que proceda a ser un muy noble y juicioso craqueo de estos programitas. ¡ Honor y gloria al buen crakeo ético ! ¡Ah!, pero no hay manera de el...

De estar en la luna, a vivir en nube

Esto de estar en la nube, inocentemente creía, que estaba conectado a la colonización del espacio por el hombre, me dije, como la luna anda un poco lejos y los planetas lo están aún más, a alguien se le ocurrió la sobresaliente idea de colonizar estas creaciones etéreas, dada su proximidad a la tierra de manera que, como el hombre coloniza todo lo que se pueda colonizar así que, por qué no, ni modo, a vivir en la nube. De hecho, ya me resultaba conocida la frase de, ¡estar en la luna!, pero se refería en específico, a la forma de galardonar a la persona bajo esta categorización, dado a su condición de distraída, o de su poca preparación.

Ah, pero esto de la nubes, nubarrones y nieblitas me parecía totalmente exótico e intrigante, así que me dispuse a investigar un poco acerca de ello.

Y vaya la sorpresa, nada de lo que me había imaginado era cierto, pues no había tal colonización sólo estaba relacionado con el procesamiento y almacenamiento de datos.

También imaginé que posiblemente hayan desarrollado una forma ingeniosa, que nuestras nubes puedan ser usadas como depósitos aeronáuticos de dicha información. Diablos, me dije, deberían acaso darles algún premiecito por ello, ahora éstas, ya no sólo serán un almacén de nuestras lluvias, sino que también seremos bendecidos, porque todos los códigos binarios que producimos, hayan encontrado allí, un buen lugar para su anidamiento. De allí que, de un tiempo a esta parte, se ha puesto de moda esto de estar en la nube, y todos ambicionan estar en ella.

Pero dicha factoría celestial nunca hubo tal, al parecer tengo demasiada imaginación, pues sólo se trata de servidores que disponen las diferentes empresas del rubro, aquí en el suelo. Aunque, de hecho, ya existen servidores sumergidos en nuestros océanos, dentro de burbujas especiales llenas de nitrógeno, pues al parecer, el oxígeno causa detrimento en estos aparatos. Y se ubican justo allí, para aprovechar las corrientes frías marinas para su refrigeración, pues cada servidor actúa como un condenado caldero, que emana una gran magnitud de calor.

De esta manera, en un futuro próximo estoy seguro, y dado a que nuestros peces son displicentes a la internet y redes sociales, al menos los tendremos ya precocidos para nuestro alimento.


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