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Lo sospeche desde un principio

Racista, sexista y exlcuyente Pensé que en cuestiones de meeting o charlas digitales ya lo había visto todo, pero como ya es una constante en mí siempre resulta que por siempre estoy errado. Accedo de buen agrado a un "convite " a un curso sobre, o acerca de “ recursos humanos [RRHH] ”, y en “verdacito” mis viejas sospechas de lo que entiendo en su acepción amplia o genérica sobre nuestros "recursos" , sean estos de cualquier origen, pues viene a mi memoria inmediatamente cuadros tácitos de depredación, explotación, sobreexplotación, extinción, y un par más de perlitas relacionadas . Ahora, tras este “ entrenamiento ” reafirmo que esas sospechas centradas en externalidades negativas , han trascendido a “ internalidades ”. Ya solo con leer el título de "recursos humanos" me viene inmediatamente a la mente, la figura de "minería humana", y donde el ser humano es considerado un "insumo" o un “recurso”, o como lo llaman eufemísticamente l...

Hay marcianos en mi país

De hecho, no hay extraterrestres en mi país, menos aún seres provenientes del planeta Marte, bueno algunos individuos tienen un parecido muy vívido con ellos, más bien diría, con las imágenes estereotipadas de acerca como sería su fisonomía, si en verdad existieran, pero no pasa de ser una mera similitud con aquella imagen mental icónica de un "marciano E.T*" y, no es más que un pequeño chascarrillo socarrón al realizar dicha comparación.

Dicho esto, creo que en ninguna otra parte del mundo puede haber tantos marcianos como lo hay en mi país, y vienen en recreativos colores que a su vez están asociados a una infinidad de sabores frutales, al menos de aquellas que están en estación.

Aquí en mi país toma dicha denominación, "marciano" a un tipo de helado artesanal, creado en los hogares de nuestra niñez y afiebrada mocedad para satisfacer y recrear nuestro gusto por los gelatos italianos, pero acá, en cada una de nuestras ciudades se los elabora en base a la fruta de estación. Y es esta fruta, es la que si estruja o licúa, en combinación con leche o agua, y cuyo producto final, después de exponerlos al frío de congelación, emergen como sólidas salchichas alargadas, pues previamente se los ha embutido en unas fundillas plásticas alargadas, de más o menos unos 20 centímetros de longitud. Y a disfrutarlos, o chuparlos, de allí que también viene su otro sobrenombre característico de, “chupetes”.

Quiero creer que este apodo de “marcianos” se tomó en base a que, un italiano llamado Giovanni Schiaparelli *quien, a través de sus observaciones por telescopio, al planeta rojo descubrió que, aparentemente su superficie presentaba una especie de “canalli”, y dado a una confusa y rara traducción de dicha palabrita, dio origen y desató la imaginación, especulaciones, creencias, y todo un corpus de obras ficcionadas, acerca de la existencia de vida en este planeta. Pues se suponía que cierto ingeniero agrónomo marciano tuvo que haber hecho dichos canalitos.

En consecuencia, estos "canalitos marcianos" tienen un parecido a las fundillas de plástico que albergan a nuestros propios marcianos, de allí, una cosa llevo a la otra, y el resto es historia. Y bueno es la historia que le cuento a mi menor hija, cuando la observó preparándo estos manjares, y me hace recordar mí niñez, cuando era un crío, y al igual que ella también innumerables veces los preparaba.

Ahora, estos marcianitos ya no se ven por ningún lado, y los pocos marcianos que aún sobreviven los han rebautizado como chups o algo así, pero para mí serán los memorables marcianos de siempre.

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* Giovanni Schiaparelli. Inspirador de todo el corpus de las obras ficcionadas marcianas.

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