Me
despierta cierta música que llega a mis oídos y cuyas melodías pegajosas me
hacen saltar como un resorte desvencijado de mi catre1 “King size”. Acercándome a la ventana
de mi habitación, siguiendo la huella acústica de estos agradables acordes que
han procedido a actuar como un despertador musical, cuyos arpegios
sobrecogedores me transportan a esos paraísos cálidos de bachatas, cumbias y
todos esos géneros urbanos muy de moda, de manera que, a través del alféizar
advierto que en frente de la calle, en el retiro del edificio que es la sede
de un ministerio estatal, -cuyo rebuscado nombre con el que se bautizó, y aún
más de su noble el propósito para el cual fue creado. Ambas genialidades se funden para dar
a conocer al país que la única misión y su razón de ser, es
el de garantizar los servicios básicos que toda familia de estas tierras se
merecen y debe tener-, y es en ese espacio, ubicado en la entrada principal, que se han apostado
allí, justo en las puertas de este colosal ministerio, una gran banda, orquesta o
como sea que se llame a estas agrupaciones, que animadamente no dudan en
ejecutar una y otra vez los “hits”2 de moda.
Viene
a mi mente un recuerdo aún fresco del mes pasado, cuyos protagonistas y autores
es la misma institución estatal, que hoy está de ágapes.
Por
aquel entonces me llamó la atención la cantidad de buses contratados, y al
igual como ahora durante las primeras horas de la mañana de un viernes,
estuvieron aparcados en ambas vías de la calle, esperando trasladar al personal
de la institución a un lugar más cálido y acogedor como un recreo campestre en
los suburbios de la ciudad, pues el domingo subsiguiente se conmemoraba el día de
la madre, así que ese día viernes, había sido seleccionado por esta institución
para conmemorar y retribuir a todos sus trabajadores y en especial a las
madrecitas, que no dudo ni por un segundo, todos ellos se esfuerzan día a día,
en hacer de su trabajo un loable servicio a la sociedad. Bien por ellos, me
dije en dicha ocasión.
Hoy
es aún jueves, me pregunto cuál es la razón de éste deleite musical madrugador,
cuyos preminentes decibeles osaron en despabilarme gratamente, pues a quien no
le encanta ser despertado con orquesta, como en antaño cuando llevabas a los
pies del balcón de la casa donde vivía tu chica, si bien no una orquesta por lo
chiuan3 que uno andaba, pero no faltaba un amigo que más o menos
sabía cantar, al menos lo hacía mejor que uno, y sin saber rasguear y con el
auxilio de una vetusta guitarra, lograbas
arrancar alguna nota musical más con ánimo que talento, y bajo alguna
ventana, bajo el balcón, en la puerta en fin, en alguna noche claroscura, le
prodigabas algunas canciones a nuestra bien amada. No creo que a esta institución
en cuestión, le haya pasado por la cabeza despertarnos a todos los vecinos
colindantes, con música como símbolo de su amor incondicional, ¡diablos no!
Me
informan que, se trata de dar la bienvenida y agasajar a los papis que trabajan
en aquella institución pues dentro de tres días, el domingo próximo se
celebrará el día del padre. Y hay que homenajearlos también como en la anterior
ocasión como dios manda, y qué mejor que recibirlos en la puerta del trabajo
nada menos que con una eufórica acogida musical, ¡se lo merecen! Y como de "a de veritas" lo merecen, también me indican que cierto día de la próxima semana, se
tomarán también otro día libre, pues deben conmemorar “el día del campesino” o
del “poblador rural” o algo así. Gracias papis de este noble ente estatal por
sus esforzados trabajos. Bien por ellos, me digo una vez más.
Bueno
ya en la cocina, y dispuesto a servirme un bocadillo para el desayuno, recuerdo
también que sólo hace una semana, dicha institución se tomó un día de asueto4,
pues había que apoyar moralmente y espiritualmente a no sé qué equipo deportivo
nacional, que competía en el extranjero, por no sé qué campeonato. También en
ese momento me dije, genial, todo lo que sea por apoyar al deporte de algún
tipo. Nuevamente, bien por ellos.
Por
esas extrañas razones, cuando uno está en la cocina del hogar, se tiene la
manía de sintonizar en la tv, cualquier noticiario matutino, y ni bien me
acomodo reparo en el reportaje que se está emitiendo. Al parecer un grupo de
ciudadanos en algún barrio de la ciudad, cansados de tantas idas y venidas, y
de la legendaria indiferencia estatal, se han unido y llamado a los periodistas
de este medio de comunicación, pues al parecer han pasado varios meses que han
abierto zanjas en todo su barrio, para dotar de cierto servicio básico, pero al
parecer, han abandonado la obra y nadie en el mismísimo ministerio que está frente a mi casa, atiende sus súplicas y ruegos. De manera que, ahora no hay
agua, ni luz, ni veredas, ni nada, y no hay vecino, viejo o joven, rengo o
sano, que pueda sortear estas gratuitas acequias urbanas, estos montículos de
escombros pues salir a conseguir un poco de agua es como caminar por una zona
minada.
¡Diablos
me digo! que vecinos para fastidiosos, que acaso no pueden dejar de acosarlos,
si los pobres tienen que celebrar cosas importantísimas como a las madrecitas,
a los papis, o cualquier otra cosa que se les ocurra celebrar, pues la vida es
demasiada corta como para estar desde temprano con estos problemas, total hay
que celebrar, conmemorar, en fin, qué más da.
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1. Catre. Para este caso interprétese
como, somier de palo y colchoncito de paja
2. Hits. Para el caso, rumbas
cumbiamberas y perreos5 del momento.
3. Chiuan. Para este y todos los
casos, palabra patentada por la real academia de la calle que indica estar sin
dinero.
4. Asueto. Tomarse el día libre
5. Perreo. Consultar jergas acuñadas por la real academia de la calle, en este humilde blog.
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