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Con cuál me quedo

Intentando cambiar mi manguerita

Segunda mordida al mismo pan

Como en el baño principal de la casa ocurrió un pequeño percance, el cual encaré en su momento decretando el cierre temporal de ese ambientepero dicha decisión no agradó "nadita" a los habitantes y moradores de "mi reino", en consecuencia, las protestas están a la orden del día...

Más al saber lo que cobrará el gasfitero por cambiar la manguerita de abasto del lavatorio del baño, y en vista a que no estoy dispuesto a empeñar mi otro ojo de la cara, pues el primer ojo ya está en calidad de prenda fiscal ejecutada por ciertos acreedores incomprensivos, producto de la secuela de mis quebradas finanzas. Me apresto a encarar, yo mismo, esa labor. Total, dado a que soy un tipo de la mediana edad y que tiene en su haber un par de grados  académicos avanzados en ciertas materias que ya ni recuerdo en que fueron, pues me digo para mis profundos interiores, esto será "pan comido"

De manera que, me aprovisiono de todo el arsenal fontanero que sabiamente dispongo en la cochera del hogar, y me afirmo en enfrentar esta misión que, desde ya la juzgo será, como un breve tour o, paseo por los dominios de la gasfitería.

Llevo a la línea de batalla, pues, como corresponde, un alicate, una llave francesa, una llave stilson y un par más, que no sé realmente cuáles son sus nombres de pila, o si detentan algún alias, sobrenombre o chapita* que las identifiquen...

Pero ¡diablos y demonios gasfiteros!, esto se está volviendo una escaramuza realmente ardua, pues ninguna llavecita de las que tengo, ejerce su función para la cual fueron creadas. Más aún, el espacio interno donde se ubica la manguerita, no favorece maniobrarlas. O porque la longitud  de la herramienta no es el adecuado, o su diámetro es excesivo, lo que resultan demasiado anchas para que quepan en ese espacio. Y si lo unimos al hecho de que estas herramientas son rígidas [pues] es la fórmula perfecta para el desastre.

¡Re-diablos! es como asistir presuroso a mi propio Waterloo y, no como una referencia al enfrentamiento histórico entre el ejército napoleónico y la Séptima Coalición, más bien, en esta "batallita doméstica", es mi propio wáter, el que me ha vencido, y que me lo recalca como un loop.

Me apresto a revisar algunos tutoriales en la red, pues la web es como la botica del barrio, hay de todo y para todos. Allí me entero que lo que me falta es una herramienta especializada y, esta es plegable para poderla ejercer en estos recovecos casi inexpugnables.

Voy a la ferretería a comprarla, pero resulta que es casi tan costosa como los honorarios que me iba a cobrar el fontanero, bueno ahora, tengo el consuelo que esta "herramientita" me servirá en cierto futuro incierto para algún enfrentar un trance similar... total, ya la compré.

Ya en casa y, con la ayuda de mi nuevo juguetito, procedo a una nueva escaramuza. Me tiro al piso de cubito ventral. Ora dorsal... nada., quizás funcione en posición de faquir,... pero nuevamente nada. A gatas, menos aún, al parecer, nada  de lo que hago funciona. No hay manera que se acople dicha herramienta a la base superior, por lo que, si bien encastra, pero no ejerce la presión correspondiente para poder ajustar o desajustar tal entuerto.

Vuelvo a mirar y remirar los tutoriales, pero nada. No encuentro la manera ni la maniobra, que le haga torcer el brazo a mi contrincante, de manera que, cansado de todo esto, arrojo todo al piso sumamente molesto y, me retiro a mi habitación a rumiar mi derrota... es un formidable adversario…

continuará

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*Chapa. Para este caso interprétese como sobrenombre, apodo, o alias.


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