Ha pasado medio año ya de fiestas, tal vez debería de empezar arriar la bandera, o retirar mi arbolito navideño
Ahora que reparo con cierta atención en la fachada de mi casa, me pregunto si acaso, tal vez es tiempo de retirar el símbolo patrio, que ubiqué en la fachada de ella, en Julio pasado. Ya ha corrido casi medio año de aquello, el cumple año patrio, por lo que creo que ya es tiempo de arriar banderas.
Y es que, por alguna extraña razón, tenemos la inclinación de
dejarlas allí, donde las colocamos, y nos olvidamos de ellas. No obstante, día tras
día vemos, cómo diaria y despiadadamente se decolora, pierde su gallardía,
se llena de smog y polvo, que esta caótica ciudad es muy pródiga en ellas.
De hecho, hay toda una parafernalia de artículos u objetos que nos
acompañan diariamente en nuestro hogar, amén de los usuales. Es muy frecuente está costumbre y se extiende hasta en las calles de la ciudad. Cuando recurrimos a tales para realzar y repujar nuestras
moradas, vías, vecindarios, conmemorando algunas fechas calendarías solemnes. Tal es el caso
de adornos de navidad, fiestas patrias, y hasta de pascuas de resurrección. Aun
cuando ya han coronado, y de más, el ciclo de existencia útil para lo cual se
los instaló allí, donde se requería, permanecen, no tan incólumes como al
inicio, pero allí reposan como implorando un S.O.S para su retiro.
Acaso imaginamos que por obra del espíritu santo éstas se
mantendrán incólumes, o tal vez ellas mismas se auto recojan y se devuelvan a
sus lugares de reposo, hasta la próxima fecha que se solicitará de sus nobles servicios.
Veo a mi banderita que ya no flamea como el primer día que la puse allí,
y es que, ya se mantiene sujeta como de un solo brazo, y éste pareciera que
está sumamente exhausto de mantenerla aún en lo alto, y aunque el viento
intransigente impulsa una y otra vez, como tratando de arrancarla de su mástil,
aún se afianza a una última esperanza que le otorga unas endebles fibras que
las sujetan. Ya luce agotada, ¡diablos!, esto no es muy patriótico que digamos,
por lo que atino a su digno retiro.
De hecho, cuando estoy presto a realizar dicha tarea, pienso, que como
está cerca el próximo Julio, quizás solo debería darle una sacudidita y remendarla,
y dejarla allí, ya lista para el próximo 28, pero creo que no es legal hacer
aquello, y representaría también mi chauvinismo muy echado a menos.
Yo mismo, debería de auto multarme, ya que la autoridad no lo hace,
por conservar este símbolo en desamparo, y dejado a su suerte. Y ahora como
penitencia autoinfligida, debería de ir de casa en casa, y recoger todas las
banderas que aún, como la mía, subsisten casi desfallecidas en todos y cada uno
de los bloques donde vivo, y por qué no, de todo el vecindario, y tal vez mirar al interior
de las casas, si acaso, hay algún arbolito de navidad que permanece allí, desde
las pascuas pasadas, esperando mi pío servicio.
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