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Redactando una tesis doctoral bajo un esquema satírico

... Ante la evidente imposibilidad de lograr que cualquier texto sobre ciencias duras o blandas y, otras materias relacionadas con la academia formal, llegue a la mayoría de la gente, para que de algún modo todo este conocimiento generado no se pierda en el olvido y cumplan con algún otro objetivo, aparte del muy noble que se los concibió, como apolillarse en los anaqueles de las bibliotecas de las universidades, de los institutos y en fin, de cualquier otra institución académica. Entonces, es hora de repensar en nuevos formatos para dar paso a una eficiente y vasta divulgación. Cualquier documento científico o formal, en general, sigue ciertas pautas básicas y estrictas basado en la formalidad y rigor, en consecuencia, también la redacción y su formato de presentación  responde a dichos parámetros. Se trata entonces, de buscar un vehículo más amigable para utilizarlo como contenedor, y este contenedor que recoge el conocimiento, tiene que romper con los viejos esquemas, para o...

ESTO DE MANTENERTE EN FORMA…


Me encanta ir a trotar, pues es como un disfrutar de un paseo aprisa, pero sin la vertiginosa presión de llegar extenuado y super cansado al final del recorrido que te da un sprint, o algo más largo como, una carrera de más aliento, una mini o media maratón porque me resultaría espantosamente estresante, además mi idea de disfrute, prima sobre el recto propósito de encadenarme a una tensión física excesiva, que no la necesito ni deseo. Se trata más bien de liberar un poco de péptidos en forma de endorfinas para mi regocijo personal.

Sólo es mi estilo de vida que siempre he cultivado, va con mi uso y forma de vivir y disfrutar de lo que hago. Sí sólo eso, y menos de aquello que se parezca a favores que provee a la salud corporal o espiritual, la práctica de cualquier tipo de deporte.

Voy solo, y con la compañía de mis reflexiones, sin la menor profanación de cualquier otro adminículo, como audio música y / o menos aún de lo blasfemos que resultaría llevar a esta sagrada práctica, algún móvil. Diablos, no alcanzaría el deleite completo, ahuyentará mi idea de diversión y disfrute de estos paseos, sin la concurrencia de todos mis sentidos por las odiosas distracciones de aquellos dispositivos móviles.

Me gusta esta práctica, porque es muy personal e íntima, de hecho, lo que más odio de los deportes colectivos, es la dependencia de otros para alcanzar un bien común, es una especie de comunismo encubierto, donde unos alcanzan el beneficio a costa de otros, y dado a que me gusta mi singularidad, lo que me exime de la aprobación o desaprobación gratuita de un colectivo.

Me encanta ir a mi propia cadencia, lento o rápido es irrelevante, se trata de regocijarse del camino sin fijarse en la meta, porque eso no es lo mío.

Y el lugar para su práctica, me resulta también irrelevante, pero eso sí, ineludiblemente tiene que ser un espacio abierto, no puedo reducirlo a un circuito cerrado o cercado. Un bosquecillo, en los acantilados de la bahía, o por el borde de la playa, y hasta las vías urbanas de la ciudad son adecuadas para mí, en fin, no discrimino, más bien aprecio y saco provecho del medio donde estoy.

Hasta mis atuendos, están exentos de alguna regla, no preciso de marcas, formatos u otras cualidades que, afanosamente otros seres, se esmeran y en ese afán salen a mostrar(se). Se trata más bien de calzarse y vestirse con lo más cómodo y simple posible.

De manera que, y a modo de corolario, salgo a disfrutar del proceso, en vez de mostrarme en él.

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