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Una cuenta bancaria casi cerrada

 El misterio de los mil dólares Me dirijo a sacar las últimas moneditas que todavía permanecen hospedadas en mi cuenta bancaria, y con este último acto le estoy dando la extremaunción a esta cuentita de ahorro que me acompañó desde cuando yo era mi único y real jefe . Más ahora desfallece por inanición, pues no hay como alimentarla ya que no hay manera de conseguir empleo. Hace varios años que no logro conseguir empleo formal en lo cual fui formado e instruido académicamente, de hecho, toda la vida me dediqué a labores muy diferentes a lo que estudié, más ahora anhelando un cambio de vida y deseando ya no ser mi propio jefe, es mi deseo ahora, " ser dependiente " y llegar a fin de mes a cobrar religiosamente mi salario , sin más responsabilidades que el de ser un trabajador más . Pero al parecer todas estas expectativas mías siguen en eso, solo expectativas. Llego a un cajero automático a proceder a retirar mis últimos diez dólares , y bueno realizo la operación, y antes de...

ESTO DE MANTENERTE EN FORMA…

Me encanta ir a trotar, pues es como un disfrutar de un paseo aprisa, pero sin la vertiginosa presión de llegar extenuado y super cansado al final del recorrido que te da un sprint, o algo más largo como, una carrera de más aliento, una mini o media maratón porque me resultaría espantosamente estresante, además mi idea de disfrute, prima sobre el recto propósito de encadenarme a una tensión física excesiva, que no la necesito ni deseo. Se trata más bien de liberar un poco de péptidos en forma de endorfinas para mi regocijo personal.

Sólo es mi estilo de vida que siempre he cultivado, va con mi uso y forma de vivir y disfrutar de lo que hago. Sí sólo eso, y menos de aquello que se parezca a favores que provee a la salud corporal o espiritual, la práctica de cualquier tipo de deporte.

Voy solo, y con la compañía de mis reflexiones, sin la menor profanación de cualquier otro adminículo, como audio música y / o menos aún de lo blasfemos que resultaría llevar a esta sagrada práctica, algún móvil. Diablos, no alcanzaría el deleite completo, ahuyentará mi idea de diversión y disfrute de estos paseos, sin la concurrencia de todos mis sentidos por las odiosas distracciones de aquellos dispositivos móviles.

Me gusta esta práctica, porque es muy personal e íntima, de hecho, lo que más odio de los deportes colectivos, es la dependencia de otros para alcanzar un bien común, es una especie de comunismo encubierto, donde unos alcanzan el beneficio a costa de otros, y dado a que me gusta mi singularidad, lo que me exime de la aprobación o desaprobación gratuita de un colectivo.

Me encanta ir a mi propia cadencia, lento o rápido es irrelevante, se trata de regocijarse del camino sin fijarse en la meta, porque eso no es lo mío.

Y el lugar para su práctica, me resulta también irrelevante, pero eso sí, ineludiblemente tiene que ser un espacio abierto, no puedo reducirlo a un circuito cerrado o cercado. Un bosquecillo, en los acantilados de la bahía, o por el borde de la playa, y hasta las vías urbanas de la ciudad son adecuadas para mí, en fin, no discrimino, más bien aprecio y saco provecho del medio donde estoy.

Hasta mis atuendos, están exentos de alguna regla, no preciso de marcas, formatos u otras cualidades que, afanosamente otros seres, se esmeran y en ese afán salen a mostrar(se). Se trata más bien de calzarse y vestirse con lo más cómodo y simple posible.

De manera que, y a modo de corolario, salgo a disfrutar del proceso, en vez de mostrarme en él.

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