Ir al contenido principal

Con cuál me quedo

ESTO DE MANTENERTE EN FORMA…

Me encanta ir a trotar, pues es como un disfrutar de un paseo aprisa, pero sin la vertiginosa presión de llegar extenuado y super cansado al final del recorrido que te da un sprint, o algo más largo como, una carrera de más aliento, una mini o media maratón porque me resultaría espantosamente estresante, además mi idea de disfrute, prima sobre el recto propósito de encadenarme a una tensión física excesiva, que no la necesito ni deseo. Se trata más bien de liberar un poco de péptidos en forma de endorfinas para mi regocijo personal.

Sólo es mi estilo de vida que siempre he cultivado, va con mi uso y forma de vivir y disfrutar de lo que hago. Sí sólo eso, y menos de aquello que se parezca a favores que provee a la salud corporal o espiritual, la práctica de cualquier tipo de deporte.

Voy solo, y con la compañía de mis reflexiones, sin la menor profanación de cualquier otro adminículo, como audio música y / o menos aún de lo blasfemos que resultaría llevar a esta sagrada práctica, algún móvil. Diablos, no alcanzaría el deleite completo, ahuyentará mi idea de diversión y disfrute de estos paseos, sin la concurrencia de todos mis sentidos por las odiosas distracciones de aquellos dispositivos móviles.

Me gusta esta práctica, porque es muy personal e íntima, de hecho, lo que más odio de los deportes colectivos, es la dependencia de otros para alcanzar un bien común, es una especie de comunismo encubierto, donde unos alcanzan el beneficio a costa de otros, y dado a que me gusta mi singularidad, lo que me exime de la aprobación o desaprobación gratuita de un colectivo.

Me encanta ir a mi propia cadencia, lento o rápido es irrelevante, se trata de regocijarse del camino sin fijarse en la meta, porque eso no es lo mío.

Y el lugar para su práctica, me resulta también irrelevante, pero eso sí, ineludiblemente tiene que ser un espacio abierto, no puedo reducirlo a un circuito cerrado o cercado. Un bosquecillo, en los acantilados de la bahía, o por el borde de la playa, y hasta las vías urbanas de la ciudad son adecuadas para mí, en fin, no discrimino, más bien aprecio y saco provecho del medio donde estoy.

Hasta mis atuendos, están exentos de alguna regla, no preciso de marcas, formatos u otras cualidades que, afanosamente otros seres, se esmeran y en ese afán salen a mostrar(se). Se trata más bien de calzarse y vestirse con lo más cómodo y simple posible.

De manera que, y a modo de corolario, salgo a disfrutar del proceso, en vez de mostrarme en él.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Locos por la tecnología

< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...

Cómo escribir CV

Érase una vez en los tiempos muy muy lejanos, donde los currículos personales se escribían literalmente muy diferente como se los hace ahora. Jamás llevaban foto, pues se promocionaba las cualidades de la formación y performance académico. Consignabas en él, los números de tu libreta electoral, era una especie de documento de identificación personal (D.N.I) primitivo, este tenía tres cuerpos a manera de un mini tríptico. Estaba relleno de cuadros para poner en ellos los sellos que acreditaban que religiosamente habías concurrido a cada proceso electoral, y por lo tanto, eran la huella de un ciudadano hecho y derecho. También era super importante consignar en el C.V., el número de libreta militar. Tener este documento era un comprobante que daba fe de haber cumplido en algo con la patria (servicio militar "obligatorio"). Aunque todos sabíamos que los mismos militares te los vendían.  En aquellos tiempos no había teléfonos móviles, por lo que escribías el número de tu teléfono...

“SE NECESITA SEÑORITA CON BUENA PRESENCIA”

Era el enunciado enmarcado en forma de letrerito que uno veía por todo lado y a lo largo y ancho de la ciudad. Ya parecía más un eslogan de uso común y obligatorio que toda empresa grande o chiquita, exponía y revelaba en cualquier gacetilla de empleos, o hasta en las fachadas de sus locales a manera de anuncio o requerimiento. Y esto de la “ buena presencia ” era el único elemento a franquear por cualquier señorita veinteañera que deseaba alcanzar un puestito o trabajito en cualquier emprendimiento, sobre todo en el área de servicios. Sí, y lo que estaba implícitamente escrito en este quinteto de palabras, se debía de leer como un “estego”, cuya real traducción era: " se necesita una joven agraciada, no más de veinte y pocos años, pues una de treinta, es un vejestorio para estos empleos ". Y lo más importante, " estar dotada de generosas y exuberantes curvas, para este caso cuanto más, mucho mejor ". Aquello de la preparación técnica, o académica de la soli...