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Con cuál me quedo

Cómo era realmente la fisonomía de Jesús

 

A

 alguien se le ocurrió retratarlo de la manera como lo tenemos en mente, por todas las innumerables pinturas, fotos, retratos, esculturas, en fin, que hemos visto durante toda nuestra vida. Si te presentan a un imagen o retrato de un tipo más o menos de fisonomía totalmente distinta al paradigma establecido, seremos renuentes a creer que dicha imagen sea la de Jesús.

U

na piel de tono más o menos aceitunada, de nariz gruesa, pelo ensortijado, más o menos de altura baja, y de contextura más o menos gruesa, al parecer eran los rasgos típicos de nuestro redentor.

D

e hecho, la rechazaríamos, lo cierto es que no hay referencia fotográfica y quizás muy poca la escrita que mencione cómo era fisonómicamente Jesús, sin embargo, un estudio emitido por la BBC por el año 2001, reporta hechos basados en antropología forense, análisis de antiguos textos bíblicos y mucha evidencia de la época en la cual vivió Jesús. Al parecer los resultados son muy diferentes al de las fotitos que se muestran y exhiben en todo el mundo cristiano.

E

s posible que nuestro maestro, era más parecido al común de la gente, que a la patente ya grabada en el archivo de nuestro imaginario. Un rostro caucásico, pelo largo, barba tupida y bien cuidada, ojos claros y rostro delgado y muy perfilado y de aspecto más bien delgado y alto.

A

puesto que el club de fans de nuestro maestro, pondrá el grito en el cielo para llamar la atención del mismísimo creador, como protesta a tanta blasfemia.

L

o cierto es que, sea cual quiera que haya sido el aspecto del maestro Jesús, caucásico o aceitunado, o qué color de ojos tuvo, resulta simplemente anecdótico. Pues lo más maravilloso y sublime es, la trascendencia de su mensaje para todas las razas que habitan este Reino llamado tierra.

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