“Esto de las personalizaciones de los vehículos son cojudeces, necesitamos que el mentecato coche, cumpla cabalmente con su endemoniada función para el cual fue ideado, llevarte de un punto A, al punto B, nada más, el resto a la camisa**”
… Sí eso decía mi tío Benny*
Y es lo primero que me viene a la
mente, ahora que estoy en una concesionaria, y voy examinando estos modernos vehículos
que año tras año nos provee el mercado vehicular, para nuestra completa satisfacción.
Al parecer estos criterios que tenía mi tío Benny acerca de la única y
original, función que debería satisfacer los vehículos a sus propietarios, al
parecer ya no es así, son cosas del pasado, Ahora, la principal función felizmente,
aún se mantiene, pero sólo es cuestión de tiempo, para que se decante, y tenga el
mismo final en que acabaron los teléfonos personales, hacen de todo y muy poco
de su función primigenia. Pero por ahora, estos carros además de trasladarnos,
al parecer no es suficiente, debemos y tenemos que hacerlo con estilo y clase.
Si suena genial y muy cool.
Pues esto de andar montado en un coche que todo mundo tiene, bueno a nadie le agrada, aspiramos a algo único muy
propio, y hasta queremos añadirle nuestra personalidad. De allí que, el mercado
de las personalizaciones está en auge.
El vendedor de la tienda me indica
que el cuero que detentan las butacas del coche que estoy interesado, es un
genuino cuero vegano. ¡Diablos y demonios veganos! Y qué carajos significa
ello, como diría mi tío Benny.
Se interrogan mis más hondas y
profundas cavilaciones, acaso estos cueros provienen de animalitos cuya única y
real nutrición fue exclusiva y excluyente de otro animalito, pues en general sé
que los perisodáctilos y los artiodáctilos de los cuales se extraen estos
cueritos, su alimentación es a base de forraje, bueno hay uno que otro omnívoro,
pero en general son vegetarianos, bueno eso era en antaño, antes del cambio climático
y acaso sus hábitos nutritivos, me digo, se hayan trastocado a razón de este.
O tal vez se refiere a un cuero que
no es cuero, y cuya fabricación emula las características de éstos, lo que lo
haría más eco amigable, pero, aun así, no es cuero.
O acaso, estos vehículos están segmentados
y destinados a cumplir con las demandas de los nichos destinados a personas, vegetarianas,
celíacos, veganas, kosher, en fin. Y sí es así, yo un tipo, genuinamente y en
extremo omnívoro puro y duro, acaso tal vez, debería de optar por otro tipo de formato
vehicular, pues da la impresión que no soy elegible para cumplir con estas leyes,
toraicas, talmúdicas, veganas, en fin, para ser destinatario final, de estos
cochecitos.
Pero en cualquiera de los casos, con
o sin este cuerito, no creo que influya en el desempeño o mejor rendimiento de
estos.
Felizmente no me acompaña mi tío
Benny en esta exploración, pues se hubiese vuelto a morir, o estaría revolcándose
en su tumba al escuchar al vendedor, y apuesto que diría, “Estos nuevos
formatos cómo vienen ahora los carros, son sólo mariconadas”
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*Tío Benny. Invención filial putativa del autor, para
achacar a otro, cualquier esperpento cuyo único y real autor es, el mismo.
** A la camisa. Dícese del eufemismo
usado por el autor para expresar, “al carajo”.
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