¡... No, no se amontonen para todos hay, si dale, dale pésale un kilo, al otro señor otro kilo más. Pásale la bolsa, pásale pásale. Para todos hay, no se amontonen. Dale a la señora, dale también al otro señor. Dale al carro rojo. Al azul, al azul también. Dale al otro, si un kilo más. otro más...Nos volvimos locos, todo está en oferta. Dale a ella un kilo más. Ya si uno más, uno más por allá ...! Son los sonidos que se filtran hasta mi habitación, y logro identificarlos, sin duda esta acústica proviene de la amplificación de un típico megáfono. Lo otro que logro inducir, basado en la diatriba que llega a mis oídos con una generosa dosis alta de decibeles, que la fuente de toda esta estridencia sonora es sin duda algún típico buhonero , o vendedor itinerante que está pasando por mi calle. Lo que me llama la atención de esta lírica acústica es, por un lado, escuchar los efusivos llamados a la acción, ya que en general en esta comunidad donde vivo, es muy poco frecuente escuch...
< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...
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