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Con cuál me quedo

Cómo desprenderme de un amigo

 El ordenador y yo

Todas las tecnologías, han pasado gratamente a erigirse como una a ayuda para hacer más fáciles nuestras vidas, simplificando procesos, gestionando la eficiencia y redimiéndonos de las tareas poco gratas. Sí, son geniales los beneficios y bienvenidas todas las innovaciones.

Particularmente, disfruto de aquellas relacionadas al mundo de la web, estas han hecho que mi ordenador y yo seamos inseparables y, como una perfecta comunión pues nos mantenemos fundidos. Y de hecho, al ser una sola unidad, la verdad no lo tengo muy claro si yo soy el periférico del ordenador, o este es una prolongación mía.

Por lo que en mí vida diaria, cierta distracción, alguna obligación habitual, o cualquier otra actividad rutinaria son todas postergadas. Entonces, todo aquello ajeno a nuestra particular jurisprudencia -ordenador y yo-, pasan a una condición de espera hasta que, nuestro ejercicio digital diario y sagrado llegué a su fin, o la tarea en la cual estamos abocados, solicité un breve break.

Hay gente que disfruta de hacer tal o cual cosa, unos van por el lado de los móviles. Otros prefieren estar mirando televisión, escuchar la radio o música son actividades que disfrutan otros tantos. Yo prefiero estar al margen de todas y cada una de ellas, y voy por el lado virtual. Siempre estoy donde está mi ordenador, ora aprendiz de escritor garabateando cualquier esperpento, ora pupilo que intenta alfabetizarse digitalmente un día a la vez.

Todo esto lo que me ocurre, será acaso como una especie "pasivo" que traen consigo y que generan las nuevas tecnologías como, dependencia, sedentarismo, y otros.  ¡Pero diablos!, todos estos procesos digitales sí que están geniales.

Pues, sólo necesito de un poco de inspiración y esta manará a mi ordenador. Luego, en breve, o en largo plazo, estará allí listo un nuevo post, al que voy anidando en las aún más geniales cloud´s respectivas, para que en ellas se amontonen y, en su día, hora señalados descorran  automáticamente su propio telón.

O sólo como un mero discípulo que asiste puntual y obligatoriamente a cada sesión de enseñanza, tratando de asimilar y comprender un poco acerca de todo este vasto y genial mundo digital.

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