A otro con mejores prestaciones
Estoy pensando en mudarme al emprendimiento religioso de los cristianos, sean estos metodistas, bautistas, protestantes, o cualquier otra de sus denominaciones, pues al parecer brinda mejores prestaciones que los que proporcionan los católicos apostólicos y romanos. Y en vista que no soy romano y menos aún tengo idea de lo que es ser apostólico y menos aún ser católico, es que pretendo irrumpir por aquellos.
Ya que asistir a
un evento ceremonioso o sermón evangelizador de aquellos, resulta ser asunto más
serio de lo que estoy acostumbrado respecto de este tipo de reuniones religiosas.
De hecho, en la feligresía en la cual estoy matriculado, estas cuestiones son
poco menos que importantes, o no le damos la real importancia que debería de
concernir.
No hay duda que estos
cristianos si saben cómo vestir, pues asisten a su congregación, como cuando yo
acudo a una reunión seria. La vestimenta es sumamente juiciosa y en extremo
pulcra, veo que el traje formal es la norma y esta vestimenta se extiende a
cada parroquiano asistente, de esta manera grandes y chiquitos, lucen geniales
y se ven simplemente presentables.
¡Diablos! y yo acostumbro
asistir al templo cercano de casa, con un outfit casual, por lo que, si se me ocurre ir por la mañana pues voy en pijama, en buzo deportivo, si de pronto voy por la tarde lo hago en short y,
por supuesto calzando mis chanclas.
Veo con algo de envidia
que cada parroquiano cristiano asiste a las reuniones de su feligresía como si
se tratara de ir a un cuso de aprendizaje, o de entrenamiento, o como ahora se estila decir, “boot camp”, en
consecuencia, portan consigo [como debería ser] aquellas herramientas que les
serán útiles para dicha labor intelectual: biblia y un bloc de notas.
En particular puedo
decir con cierto alivio piadoso y redentor, que acudo al templo de mi comunidad
también con mi blockcito de notas, sí, pero en formato digital como la app genial
que viene adscrita en mí no menos cool móvil. El cual, por cierto, me acompaña
diariamente, minuto a minuto de mi existencia, como si en verdad fuera un elemento
sagrado que se ha unido en comunión conmigo.
El hecho es que cada
feligrés de aquellas comunidades cristianas, de grandes a chiquitos, en verdad
trabajan con sus herramientas que llevan consigo. Por lo que, marcan, re marcan, y escriben
en sus cuadernillos. Consultan a cada momento su libro de texto, es decir sus biblias.
Y pues, juiciosamente son como alumnos aplicados en una clase de chancones*.
Donde todos prestan atención al profe y no dejan de hacer anotaciones.
Y yo, ni siquiera
presto atención a la lectura primera, o segunda, o cualquiera de ellas que se
cita en el templo de mi congregación, de hecho, no sé ni el nombre del templo
de la comunidad mía. Más por cada vibración de mi "herramienta sagrada" que llevo en la
mano, y que, contra mi voluntad por fuerza mayor, ahora está configurado en ese modo y de huésped en mi
bolsillo, bueno, esas oscilaciones que percibo de mi objeto portante, eso sí en verdad es una cuestión sagrada a la cual no puedo
profanar o deshonrar, en consecuencia, en medio del sermón, del cual tampoco tengo
la mínima idea de lo que se está hablando, pues, simplemente salgo de allí cual rayo endemoniado a contestar el teléfono.
Estas comunidades cristianas hasta poseen amplios y espaciosos aparcamientos de coches, por lo que puedes optar por los techados o sin este atributo, y todo este vasto espacio es privado para el uso irrestricto de esta cofradía. Por lo que son gratuitos, y dado aque soy renuente a dar propinas a los cuidadores de vehículos callejeros y menos aún contribuir con la cesta diezmal, pues cada vez que la veo pasar por mi lado, solo atino hacerme el desentendido, en consecuencia, todo esto me viene como anillo al dedo, de manera que la próxima vez que me vean salir de algún emprendimiento cristiano, no es que en verdad haya encontrado el camino a la santidad, o cuando menos este "remendando" mi extraviada vida, solo estoy usufructuando lo que el mercado religioso tiene en buena oferta para mí.
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*Chancón. Dícese para este y todos los casos, de los alumnos aplicados y
muy estudiosos.
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