Cómo deshacerte de los spam
Hay
algunas invitaciones a ciertos cursitos o entrenamientos digitales que sin duda se aprecian. Se valora el esfuerzo de todo el team encargado de
ponerlos en marcha, y si este evento es gratuito, pues en verdad se pondera aún
más.
No
obstante, hay alguno de ellos que apelan con excesiva insistencia y hasta se vuelven demasiado invasivos. Inundan iterada y porfiadamente cada una de las
bandejas de mis correos: el personal, profesional, o el que utilizo para mi ocio digital, por lo que me
lleva a deducir o inducir que, en verdacito están muy pero muy
preocupados en instruirme e informarme acerca de este entrenamiento que promocionan, y que no
ven la hora de tenerme como miembro matriculado, logueado e inscrito, para
volcar todo aquel acervo, en mi repositorio mental. O, segunda opción, por cierto, opción que menos me pasa por la mente, que lo verdaderamente que pretenden es venderme o engancharme
a un bien o servicio a través de ese meeting.
En
cualquier caso, apelan a técnicas del marketín digital que se están volviendo como
muy trilladas, como dirigirse a mí, llamándome con el nombre de pila, es decir como si fuéramos viejos amigos. Utilizan un tono cercano, diría
demasiado cercano para el tipo de mensajería formal usada para darse a conocer.
Y la frecuencia de esta mensajería pues resulta muy, muy alta, acaso debería de
contemplar la tercera opción [esta opción sí es mía] de enviarlos a donde corresponde, directo y derechito a donde envío a todos
los spam ... ajá allí mismo!!
¡Ah! Por supuesto, no podía estar ausente en esta biblia de mercadeo, “el llamado
a la acción”, en consecuencia, me instan a algo así como:
- ¡Visita nuestro campus, comprométete
contigo mismo a mejorar tu calidad de vida y no pares de aprender!
Pero
hay uno en particular que me llamó la atención, y cito textualmente:
El contenido del evento y el peso de los nombres que han confirmado su presencia está tan lejos de lo que anticipamos, que hemos decidido compartir un poco de lo que está por venir con ustedes…
¡Diablos
promocionales! Ante tal diatriba no pude menos que hacerles llegar, mi
sentir, y en los mismos términos les contesté humildemente:
Dado a la exuberancia de vuestro evento, por la cantidad de participantes y sobre todo por su elevadísimo peso específico de cada uno de ellos, y en vista que YO NO CALIFICO, SIQUIERA COMO PESO LIGERO o un poquito más o menos que eso, me desuscribo* del evento pues considero que no sería justo para ustedes, que me alberguen ni como espectador siquiera, ustedes no lo merecen!!!
Y
en verdad fue un "santo remedio", pues no los volví a ver más por la
interfaz de la bandeja de mis correos.
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Letra chiquita:
*Desuscribir, palabra bien dicha y bien formada, pero aú no prohijada** por la RAE***
** Prohijar, Vaya ustedes a saber qué pueda significar.
***RAE, rancia, anquilosada y extemporanea, que prohija los últimitos "yaras" de la "pipol", pero lo hace cuando el muerto se enfrió y toda la "bateria" ya computa un new floro
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