¡Diablos!, ya no cabe espacio libre en casa sin que esté ocupado
por alguna caja repleta de objetos, que voy acumulando más y más, día con día,
año tras año. Y es que realmente pienso, que algún día voy hacer uso de todos o
alguna de aquellas cosas. Lo peor de todo, es que tal día nunca llega.
Es más, siempre que busco algún objeto, cosa, herramienta, bueno
en fin cualquier objeto que guardé hace un buen tiempo y ahora que precisó de
ello, no lo ubico, nunca logro hacerlo, hay montones y cúmulos de cajas etiquetadas
con nombre y renombres que supuestamente aluden a los bártulos que están alojando,
pero dado a que mi mujer al igual que yo, le gusta y en mayor grado, guardar desde
un alfiler hasta cuanto objeto llegue a sus manos, por trascendente o carente
de esta cualidad, ya sea porque lo compró, o alguien se lo regaló, o heredó en
fin. De manera que, los rótulos han asistido a cambios y recambios, e incluso
se los ha ignorado, pues dado a la cantidad de objetos que se tiene que guardar
donde quepan, no hay lugar libre dentro de cualquier caja, que sirva para este
noble propósito. Por lo que nunca sabré con certeza lo que anidan en realidad estas
cajas, a menos que escudriñe dentro de ellas. Y hacerlo y por lo tupido e inaccesible
que resulta ello, se torna en una tarea perdida aún antes de haberla empezado.
Necesito deshacerme de estos inútiles objetos que lo son ahora, y son realmente un
estorbo más que una supuesta ayuda en un virtual futuro, que nunca arribará. Pues
cuando realmente se precisa de aquellos, son extemporáneos o no se los puede ubicar,
por que la ausencia de señas, o cuando se echa una mirada a los grafitis estampados en las caras de estas
cajas, nunca corresponde al contenido que supuestamente etiquetado, de
manera que, es más provechoso y fácil salir a comprar uno nuevo que echarse a
buscar cual aguja en pajar.
¡Diablos!, deberíamos de tener como única y general regla de oro,
que "aquel objeto o artículo no usado en un año -ni un día más-, este se debería desechar de
inmediato", por lo que una buena opción sería vender, donar, en fin. Se trata de sacarlos
de nuestras vidas y llamar ya mismo a los Traperos de Emaús para cumplir con tal tarea. Bueno en realidad de tanto en tanto éramos caseritos de esta noble cofradía, hasta
que de un tiempo a esta parte se tornaron más o menos eticosos, por lo que sólo
se llevaban lo más adecuado respecto a sus nuevos y altos estándares de calidad, en
consecuencia abdicaban llevar todos y cada uno de los bártulos que apartamos para ellos, ¿…y el resto?, a la basura, pues ni regalado lo quieren. ¡Demonios!,
y dónde quedó eso que, la basura de uno es el tesoro de otro, al parecer sólo
es eso, un bordón puro y simplón.
Pero volviendo a lo que nos ocupa, pasado el año, sí, y ha desecharlos,
de esta manera estoy seguro que, reconquistariamos una buena y amplia habitación, la
que inicialmente se la destinó como área para juego y recreación para nuestras
pequeñas hijas, pero dado ahora que ya son adolescentes, y ya hace un buen rato
que esta superficie se convirtió en un “self storage familiar”, y
dicha amenaza pretende extenderse a las habitaciones personales, salas, baños y
cuánta área libre exista. No nos queda de otra que botar cada una y todas las cosas.
Creo que almaceno y acopio ropa desde que era soltero, es tiempo de dejarlo ir
y de paso desechar también algún vínculo conmovedor, sentimental del pasado.
Por lo que, mi mujer y yo secundando animosamente, empezamos a
separar escrupulosamente, de cuánto objeto, bártulo o prenda pensamos desechar,
pero dado a que nuevamente ella al igual que yo, al ver que cada objeto
apartado, estamos muy seguros que, éste en verdad, nos será de utilidad en un futuro
inmediato, lo retornamos a su cajita original, aunque en "verdacito" sé que, de
ninguna manera será así, por lo que seguiremos acumulando con o sin el menor sentido,
más y más.
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