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Honor y gloria a los craqueos

¡Obtenga software auténtico! Es el anuncio a manera de cintillo emergente que aparece en  la pantalla de mi PC, cada vez que doy inicio a cualquier aplicación de la suite ofimática, en cuyo fondo del color amarillo ocre, resalta ese texto. Esta advertencia se aloja en la parte superior o en el encabezado de la ventana gráfica, en específico, debajo de los cintillos de opciones de las aplicaciones, y se extiende de extremo a extremo. O aquel otro, que se planta en pleno centro de la pantalla invadiendo toda esta, y en ambos casos, me exhorta a obtener alguna licencia para su uso. Y pues como debe ser y también como corresponde, pincho en la pestaña de enviar al tacho a todas estas advertencias, no obstante, sé que nuevamente estarán allí día tras día hasta que proceda a ser un muy noble y juicioso craqueo de estos programitas. ¡ Honor y gloria al buen crakeo ético ! ¡Ah!, pero no hay manera de el...

TIMADO INMORTAL

No sé, pero por alguna extraña razón cuando se trata de acudir a un zapatero para alguna compostura de mis favoritos zapatos, o necesitas arreglar algún estropicio ocurrido en alguna instalación del baño de mi casa, cuando voy donde el carpintero para un doméstico  trabajito, o al mecánico para que eche una mirada a mi viejo vehículo, como un eterno, continuo y perpetuo karma, en particular para estos nobles oficios, indefectiblemente salgo maltrecho y herido, por los resultados que se producirán al final de ellos. Es como si me la tuvieran jurada y super prometida y se esmeran en hacerme la existencia más difícil y dura, pues jamás habrá plazos que nunca celarán, trabajos que al menos un tiempito perdure y, sobre todo, al mirar la cuenta final, indefectiblemente será un asalto sin mano armada, pero con mi consentimiento, y sí, sin mi aprobación.

Yo ingenuamente imputaba estos hechos, a cierto tipo de ADN, e imaginaba que quizás estos albergaban o llevaban escrito una especie de RNA mensajero, defectuoso, por lo que su escasa honestidad, la falta de palabra, las promesas esponjosas, la insuficiente ética del trabajo, hacían de estos nobles oficios un frecuente denominador, y los revelan como, los reyes de la sisa*...

¡Diablos! para tomar el trabajo son los primeros en pintarte pajaritos en el aire**. Te juran y rejuran que sus nobles manos harán el milagro de solucionar aquello por lo cual caíste por sus dominios, claro no sin antes de haberte sacado ya un pequeñito adelanto, como el del 60 o 70 %, como para comprar alguno que otro elemento o material que le será de inmediata e impostergable adquisición, y sin los cuales, no pueden iniciar la obra milagrosa.

Hechas mano a tus menguadas alcancías, para cubrir el gasto no contemplado o fortuito e incidental, pues estos problemas nunca avisan, bueno en realidad, no te envían preaviso, si no que te van susurrando de que algo anda mal, y tu neciamente vas postergando la tarea y cuando al final te das por enterado, ya es "too late".

Con la ilusión que en verdad cumplan su sincero, franco y honesto palabreo** que te lanzaron, al inicio para congraciarse contigo, es necesario pasar por un templo, alguna capillita o cuando menos una ermita*** para encomendarse al dios de los buenos arreglos o al santo de las buenas composturas, para que, con su infinita bondad derrame su gracia y alumbre e inspire al aludido “maestro”. Y ese elemento, objeto, artículo, o cualquier "biencito" motivo de tus súplicas, cuando menos -en el caso de tú carrito- siga rodando y acabe mejor de lo que entró al tallercito de las buenas composturas. O aquella puertita u otro elemento o dispositivo de tu bañito, funcione para lo cual fue ideado, después de haber sido enmendados y remendados. Pero al final, es solo eso, una ilusión de sensatez.

¡Demonios! al instante que te entregan el “trabajito”, está de lo más perfecto, es como si los dioses hubiesen escuchado tus jaculatorias, pero luego de pasado un día, creo hasta el azar, se une a la conspiración para timarte, y es que sólo al siguiente día, empieza los inconvenientes. Y si tienes la suerte de volverlos a encontrar, y le haces ver el problema, imputarán siempre a un nuevo problema no detectado que pasó inadvertido, por lo que este nuevo óbice, no estaba sujeto a la garantía, pero de qué garantía hablo, si no te dan ninguna garantía de nada, ahora aducen a otros factores cuya solución será una ida más a tu vacía alcancía.

... ¡Diablos! en realidad el problema no era cuestión de genes en aquellos, el problema soy yo. Es como si yo fuera un imán, o atrajera a este tipo de conflictos a mi vida, una y otra vez. Prominentemente sé que voy a salir siempre mal parado. Tarde o temprano siempre habrá un trabajito por arreglar y yo estaré esperando ser nuevamente esquilmado. 

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* Sisa, para este caso, engaño.

** "Pajaritos en el aire" "Palabreo", para este caso, promesas , promesas y más promesas.

*** Ermita, para este caso, templo, iglesia, capilla, en fin.

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