Contra el Tiempo
El Desenlace
Después de dudas y vacilaciones respecto a si podré o no dejar a tiempo toda la documentación sobre mi "expediente académico", para poder acceder a un próximo nivel de la evaluación, con el objetivo final de conseguir un trabajito en una entidad pública. Ahora ya con todos los requerimientos terminados, me acerco con paso firme a la ventanilla de mesa de partes a dejar mi sobrecito acreditado.
Le extiendo mi sobrecito a la funcionaria a cargo del proceso de recepción documentaria. Está lo escudriña y me devuelve el paquetito, indicándome que no puede aceptarlo, porque no se aceptan ese tipo de etiquetados, “hechos a mano”, tiene que ser un “tipeado digital o mecanografiado”. ¡Diablos! Y acá en esta sala de espera dónde conseguir un computador… o una "máquina de escribir" claro si es que todavía existiesen este tipo de dinosaurios electromecánicos, pues esta especie ya está extinta. ¡Demonios! Ni modo, creo que hasta aquí llego, ya todo terminó para mí….
Sin embargo, el alma precavida –mi “bro”- que está en permanente atención me indica que le suplique a alguna funcionaria de esta entidad, para que me haga el favor de imprimir una simple y humilde etiquetita en una de sus PC 'S. Por lo que hago un par de sondeos, pero ningún funcionario, hace eco de mis urgentes necesidades, al parecer mis apuros y prioridades le tienen sin cuidado. Bueno en este punto, creo que cualquier prioridad, necesidad y apuro por los que esté pasando cualquier ciudadano les tiene sin cuidado, pese a su misión y visión empresarial que está grabada y expuesta en el hall de esta sala, y cito: “Vuestras necesidades son las nuestras… y nosotros estaremos siempre para servirte”. ¡PLOP!.
Salgo a la calle presuroso a buscar un "internet público", felizmente estos ambientes para el "coworking" aún no se extinguen y siguen prestando sus valiosos servicios a individuos necesitados como yo... y allí está uno, justo frente a mi…
Por fin todo arreglado, voy de regreso con el sobrecito bien etiquetado… Me acerco nuevamente a la ventanilla y la funcionaria me indica que tengo que obtener un nuevo tiquecito de atención, pues mi turno ya pasó. Felizmente estoy en sala de espera, pues la puerta de esta institución ya está cerrada, solo me queda esperar que llegue mi turno y todo listo...
Ya me encuentro retornando a casa, y pues como corresponde voy recapitulando todo lo que ha sido estas últimas agitadas horas y, que hubo momentos en los cuales estuve a punto de desistir pero felizmente ya todo terminó... Y cuando ya estoy a medio camino de casa, reparo que algo no anda bien, que algo me falta,… y es cuando caigo en la cuenta que por el apuro deje olvidado mi vehículo o bicicleta en la puerta de esta institución, y voy regreso presuroso a ver si todavía la encuentro, o si está simplemente ya fue…
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